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domingo, 25 de septiembre de 2016

Baterías domésticas: ¿Independencia energética?¿Ahorro en la factura? ¡NO! … de momento

Las baterías para almacenamiento de energía  en casa se han puesto muy de moda últimamente, sobre todo desde que se anunció su uso doméstico por parte de un fabricante de coches eléctricos de lujo, mediante un producto específico. Después vinieron otros fabricantes anunciando líneas similares.

Esta nueva generación de baterías se basan en el Litio y rompen con la tecnología tradicional más utilizada hasta el momento en sistema fotovoltaicos: el plomo (en todas sus variantes) ya que aportan un montón de ventajas, como son la mayor profundidad de descarga, mantenimiento libre y nº de ciclos carga/descarga superior.

Esta brusca irrupción en el mercado de nuevos actores, con unas formidables campañas de marketing, puede llevar a creer a mucha gente, que disponiendo de los suficientes paneles solares en su tejado podría ser el momento de instalarse una batería para así poder “cortar los cables” y desligarse de su actual proveedor de electricidad pensando que sale más rentable.

Veremos si esto es cierto o no, aunque si tu motivación es exclusivamente ser autosuficiente, el medioambiente o desear dejar de pagar al oligopolio-estado tus facturas de la luz no importándote la economía, ¡este artículo no es para ti!

Convertirse en un autoconsumidor “aislado” de la red eléctrica disponiendo de esta, supone cierto conocimiento previo de vital importancia si no quieres sufrir graves problemas con tu electricidad. Esta importante decisión debe pues sopesarse, en profundidad.

¿Qué debo tener en cuenta antes de cortar los cables?


Antes que nada, debes conocer muy bien cuál es tu consumo a lo largo del año, de manera diaria y de forma puntual, todo ello junto con el global anual. Estos datos son necesarios para el correcto dimensionado de paneles, baterías e inversor. 

Muy importante también es conocer el gasto económico anual en electricidad, que va a permitir hacer los cálculos de si sale rentable, o no, la decisión de independizarse del sistema.

¿Vives en un bloque? Pues lo tienes más difícil (no diré imposible), a menos que te sobre realmente bastante espacio. Los paneles no los vas a poder instalar con tanta facilidad que en una vivienda unifamiliar y las baterías ocuparán mucho sitio. 

Por último, otro factor a tener en cuenta, es que debes convertirte casi en un obseso de la eficiencia y el ahorro  energético, ya que vas a depender de un sistema finito de energía: debes estar dispuesto a asumir que la debes cuidar al detalle si no quieres sufrir apagones o deterioro prematuro de tus equipos. También debes conocer muy bien cómo funcionan los equipos a instalar.

La empresa encargada de diseñar un sistema aislado para un cliente debe conocer lo mejor posible los datos anteriores, así como formar y concienciar a dicho cliente con lo mencionado en el párrafo anterior. Además tendrá presente:
  • La autonomía de las baterías en caso de no haber aporte de energía. Suelen tomarse entre 3 y 5 días de autonomía, dependiendo de la ubicación de la instalación (más al Sur o más al Norte respectivamente).
  • Siempre se dota de un sistema auxiliar, normalmente un generador o grupo electrógeno, puesto que puede darse el caso de ausencia prolongada de energía. En un sistema bien diseñado no entrará mucho tiempo a lo largo del año, pero lo hará.

Veamos un ejemplo

Cojamos a nuestro sufrido consumidor medio como ejemplo: 4,4 kW de potencia contratada y 3.500 kWh de consumo anual constante o lo que es lo mismo 9,6 kWh diarios (en la realidad no es así, se gasta más en invierno y menos en verano si no se utiliza aire acondicionado, pero lo tomaremos así por sencillez). Supongamos que vive en una vivienda unifamiliar, sin problemas de espacios en el tejado ni de colocar las baterías, orientación sur e inclinación del tejado de 35%. Además supongamos que vive en Madrid (zona centro) y se le va a dotar de 4 días de autonomía sin carga, esto es, su sistema de baterías debe poder almacenar 38,4 kWh .

Como las mencionadas baterías disponen de una capacidad de almacenamiento de 6,4 kWh, necesitaremos 6 baterías para lograr dicha autonomía. Estas tienen un coste de unos 4.500 € ya instaladas, por lo que sólo el sistema de baterías saldría por unos 27.000 €, a lo que habría que añadir el coste de los paneles solares y resto de componentes del sistema.

La factura media de electricidad de los últimos 3 años con precios regulados para este mismo consumidor se sitúa en 764 €, por lo que amortizar sólo las baterías en el caso de cortar los cables, llevaría la cantidad de entre 30 a 23 años suponiendo subidas lineales entre el 1% y el 4% en el precio de la electricidad regulada. 

Si bajamos la autonomía sin carga a 3 días-4 baterías-18.000 € de coste (más días/año el grupo encendido, lógicamente en invierno), la amortización baja a entre 21 a 17 años.

Si bajamos aún más la autonomía a 2 días- 3 baterías-13.500 € de coste, la amortización es entre 16 a 14 años

Esta batería sufre una degradación del 20% en 10 años (es su garantía) por lo que antes de llegar a amortizarla, habría que añadir más unidades, no saliendo rentable pues independizarse de la red eléctrica.

Pero entonces, si no son rentables para cortar los cables, ¿por lo menos me servirá para bajar la factura de la luz?

El hecho de que, hoy por hoy, no salga rentable “desconectarse” de la red, no significa que sean un timo sino que, quizás, nuestro nivel de expectativas y entusiasmo estaban muy altos. 

Pero… ¿y si en vez de desconectarme la utilizo para bajar mi factura de la luz? Ahí el uso sería una sóla batería y lo más inteligente sería utilizarla sin paneles: utilizar una tarifa de discriminación horaria para cargarla de noche y liberar su energía en las horas caras de dicha tarifa. Aunque limitado a sólo 3,3 kW de potencia disponible, suena interesante. Hagamos algunos números.
  • El promedio de precio de la punta anual de electricidad desde el 2014 es 0,134817455 €/kWh y el valle 0,056163788 €/kWh (tarifa regulada 2.0DHA).
  • El ciclado diario con carga/descarga del 100% proporciona una energía máxima de la batería a lo largo de un año de 6,4 kWh * 365 días = 2.336 kWh 
  • El consumo punta anual a eliminar de nuestro consumidor es de 1.750 o 2.100 kWh según si su consumo punta es del 50% o 60%, y que según el promedio de precio anteriormente visto supone un coste en la factura de 300 o 360 € /año impuestos incluidos
  • El coste de cargar la batería en horario nocturno para los mismos porcentajes anteriores es de 131 a 158 €
  • El ahorro obtenido final es de 300-131=169 € para un consumo punta del 50% o 360-158= 203 € para un consumo punta del 60%
Con todo ello sale una amortización de entre 24 a 18 años para un consumo punta del 50% y aumento del precio de la electricidad entre el 1% al 4%

Lo mismo pero con un consumo punta del 60%, la amortización se reduce algo, entre 20 a 16 años

Una vez más, antes de empezar a amortizar la batería, está se habrá degradado tanto que será necesario reemplazarla o añadir otra, siguiendo, de nuevo, sin salir rentable para bajar el precio de la factura.

Pues si no me sale rentable desconectar, ni ahorrar en la factura, ¿para qué sirven estas baterías?

Yo nunca he estudiado marketing, pero me he quedado boquiabierto con la campaña que se ha hecho de esta batería, obteniendo la empresa fabricante y gracias a su sistema de reservas,  ingentes cantidades de dinero por una declaración y sin haber producto disponible, algo que hace habitualmente con cada modelo nuevo de coche que anuncia y es que algunas marcas desatan pasiones y deseos en el ser humano…irracional.

Sin embargo para ser justos, ha provocado una caída brusca de precios para esta tecnología (todavía insuficiente), que seguramente arrastrará a las demás y sí es cierto que marca una tendencia e inicia una competencia entre fabricantes nunca vista hasta ahora en el mundo de la energía.

De momento, a los españoles preocupados en su economía familiar y que dispongan de acceso a la red eléctrica (a los fascinados por las marcas y la tecnología y sin problemas de dinero les dará igual), estas baterías no nos sirven de nada hasta que no cambien ciertas cosas:

Para el primer escenario visto, la desconexión, hasta que no bajen muchísimo más de precios, seguirán sin salirnos los números. Tal como ha pasado con la fotovoltaica y la economía de escala en cuanto a abaratamiento de precios, sucederá con el mercado de las baterías y seguramente veremos caídas importantes año tras año.

Para el segundo escenario, el ahorro, la cosa cambia y puede que nos salga rentable antes. El fijo de nuestra factura, me atrevería a aventurar que es el más alto del mundo y supone más de un 40% a nuestro consumidor medio. Esto desincentiva poderosamente toda medida de ahorro y eficiencia energética y es una situación que antes o después cambiará ya que va en contra de todas las directrices europeas al respecto y del mismo sentido común y así, cuando volvamos a ver precios de la energía más altos y fijos más bajos (idealmente 0, o casi) las rentabilidades de estas baterías entrarán seguramente dentro de lo aceptable.

Qué fascinantes los próximos años ¿no?

2 comentarios:

  1. Un muy buen reporte. Con datos, hipótesis muy realistas, cálculos precisos y resultados muy bien explicados.

    Gracias,
    Anselmo Urbiola

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